Crónicas australianas [2]

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Es raro encontrar a un australiano que no haya viajado antes de los 30 años por al menos medio mundo. Es su costumbre, al terminar el bachiller, trabajar por un año para poder costearse la mochila y los vuelos low cost al lugar elegido como punto de partida, desde donde intentará ganarse otro poco para el próximo trayecto. A veces pasan uno o dos años en esta experiencia. A veces no regresan a casa hasta una década más tarde.

MuseoPor lo tanto es fácil hablar con gente que no solo conoce el mundo, sino que lo “reconoce”. No es una visión turística y superficial, sino todo lo real que le dio su corazón y su cultura entender. Parece una trivialidad, pero da un cariz muy distinto a la vida “ a pie de calle”. Y además está la inmigración. Nos ha llevado al aeropuerto en Canberra un madrileño,  en el autobús tenía al lado a una señora de Calpe y el pocket wifi me lo vendió un tipo de Camagüey, Cuba.

Las cifras: Australia es un país/continente más grande que USA. Su población total de 26 millones es prácticamente la población de Los Angeles y alrededores (California tiene 55 millones de habitantes). Sus instituciones han hecho que la infraestructura del país sea casi una copia de la Británica. Desde las carreteras, al urbanismo, desde la arquitectura a los servicios públicos, museos, bibliotecas, universidades, escuelas públicas y privadas, atención al deporte y monumentalidad de estadios etc, etc.

Esta situación ha hecho a Australia muy atractiva en dos sentidos. Para los chinos millonarios por una parte, que han comprado edificios, minas, terrenos, viñedos y otro largo etc. y que la está endeudando a su país vecino asiático. Y por otro a las oleadas de musulmanes pobres de Indonesia y sus alrededores que “necesitan” este territorio pero que no “pueden/ saben/ quieren/” abandonar su fe y sus costumbres lo cual crea una fricción y resentimiento que ya experimenta todo el mundo aquí, en Europa y en las Américas. La globalización exige una reorganización mental y espiritual. Y ese paso no se ha dado aún, ni aquí, ni allá.

Hoy vamos al Museo de la inmigración. Quizás consigamos entender esto algo mejor.

Pero ayer aprendimos de koalas y pingüinos, de cisnes negros (aquí hay muchos), de pelícanos y la extensa vida animal que nos rodea. Fueron excursiones largas fuera de la ciudad y regresamos  pasada la medianoche. ¡También aquí los animales tienen su gran lucha por la sobrevivencia!

Nos vamos a la calle.